La historia que Bartólome de Las Casa nos da me interesa
bastante, no por el cuento de la lucha para la libertad, ni tampoco por la
descripción de los tratamientos malísimos que recibieron los indígenas a mano
de los colonizadores españoles. Me interesa porque Las Casa no pinta a
Enriquillo como yo esperaba, ni tampoco pintó al capitán que le persigue,
Hernando de San Miguel, como esperaba. Según este cuento, Enriquillo no es un
héroe noble y perseguido, que después de sufrir tantas injusticias de las manos
de sus opresores por fin se enoja, y en su ira jura destruir a sus enemigos en
el nombre de venganza, o de la libertad por su pueblo. Sino, sólo quiere no
sufrir más bajo los españoles. No busca destruirlos, ni tampoco intenta procurar
la libertad para los demas indios. Solo lucha por su propia defensa y libertad,
y la de los que le siguen, y está dispuesto y alegre a dejar de pelear cuando
el capitán español le ofrece terminus de paz. El capitán de los soldados
españoles tampoco se pinta como imagino. A pesar de que estuvo ahí desde el
principio y que participó en la conquista, no parece ser opresor malvado. Quiso
la paz también, hasta tratar de hacerse amigo de Enriquillo, y honró el acuerdo
de paz con Enriquillo, a pesar de tener oportunidad de engañar y matarle.
Me sorprenda y me gusta que a pesar de que Las Casas estaba
muy de oposición de los actos opresantes de los colonizadores españoles y muy a
favor de la causa de los índios, todavía presentaba a ambos lados como seres humanos
(con la excepción de Valenzuela, que es un monstruo según el cuento), no como héroes increíbles o villanos sin sentimientos. Creo que
el tenía la idea correcta. No será posible triunfar sobre el racismo, la
opresión, y las demas cosas malas así sin primero reconocer y entender que
todas las personas de cada grupo y clase, incluso los que han hecho mal tal como los que han hecho bien, son seres humanos.
Sic et non eh! Todos tenemos buenas intenciones de lo que hacemos pero tal vez no son tan buenas por otros :) .
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