Saturday, September 21, 2013

Recordar lo olvidado

En varias ocasiones del capítulo cuatro de Cien años de soledad, García Márquez hace referencia al deseo que uno tiene de olvidarse del pasado y de vivir en el presente. Sin embargo, él nos muestra lo problemático y difícil de eso. Al principio del capítulo Rebeca vuelve a comer tierra como antes solía hacer; dice que “poco a poco fue rescatando el apetito ancestral, el gusto de los minerales primarios”. Un hábito que según se había enterrado vuelve a desenterrarse. En otra parte del capítulo, Pilar lee las barajas que dicen que Rebeca no sería feliz hasta sepultar los huesos de sus padres pero aún sigue viviendo con el temor de la amenaza de Amaranta. A veces cuando tratamos de olvidarnos del pasado, llegamos queriendo más a nuestras memorias y nostalgias como sucedió con José. Él antes había odiado a Prudencio y a su espíritu pero luego anhela la presencia de él y los otros muertos.

En México y otros países de la conquista, los españoles hicieron mucho para sepultar la cultura e identidad de los indígenas. Tumbaron ciudades y construyeron sus propias ciudades encima para destruir cualquier rasgo de lo que había. Pero, como se puede ver, no se ha olvidado la historia de los aztecas y mayas e incas. En la ciudad de México hay partes que se están hundiendo porque el pasado se está resurgiendo. Podemos seguir hacia el futuro pero es importante también recordar y no olvidar de donde hemos venido.

2 comments:

  1. Alguien escribió una vez, "quienes olvidan la historia están condenados a repetirla." Creo que somos lo que somos debido a nuestra pasada. Si nos olvidamos de nuestros errors, vamos a olvidar el dolor y la angustia que nos causaron. Si no nos acordamos, vamos a hacer los mismos errors otra vez.

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  2. Tambien vemos que cuando una persona o gobierno intenta borrar una cosa que mas nos acordamos de ello. Muchas veces el ocultar nos hace recordar. Como dijiste es imposible destruir toda la influencia del pasado.

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