Wednesday, November 6, 2013

El retrato engañoso: Sor Juana en el cibermundo actual (2 párrafos)


El mirar un retrato de uno mismo no es la misma experiencia como mirar el reflejo en un espejo.  ¿Por qué sería? Los dos son representaciones de la apariencia física de la misma persona, pero de algún modo no se ven idénticos.  Según el soneto 145, o sea Éste que ves, de Sor Juana Inés de la Cruz, autora mexicana del siglo XVII, el retrato no pinta la realidad sino una autoengañosa vanidad.  Los principios fundamentales acerca del retrato engañoso que se revelan en Èste que ves siguen aplicables en el mundo actual de autoproyecciones por internet.
Sor Juana utiliza la dicción para establecer la vanidad del retrato.  Los poetas deben escoger las palabras con las cuales escriben con mucho cuidado porque cada palabra tiene un significado potente, y Sor Juana seleccionó las más apropiadas en este soneto. Por ejemplo, en el segundo verso escribe del arte “ostentando los primores”.  La palabra primores trae a la mente imágenes de belleza y hermosura.  Al mirar el reflejo en el espejo no siempre se ve primores, se ve la realidad, pero Sor Juana está diciendo que el retrato no sirve para mostrar toda la realidad con su fealdad inherente, sino que sirve para iluminar la belleza preferida.  Otro ejemplo se encuentra en la segunda estrofa, con la palabra “lisonja”.  La palabra lisonja tiene connotaciones de hacer un llamamiento a la vanidad.  De esta manera la autora le demuestra al lector que el retrato del que está escribiendo es maduro con el envanecimiento.

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